Deben ser cuidadosos incluso en los temas referentes a tomar conciencia de Dios. A pesar de cualquier inconveniente que podamos encontrar, debemos esforzarnos por llevar adelante las prácticas espirituales sin pausa ni modificación en las disciplinas. No debemos estar cambiando el nombre que hemos amado, abrigado y elegido para la remembranza (smarana). La concentración es imposible si el nombre es cambiado cada pocos días. La mente no logrará enfocarse en un punto. Toda disciplina espiritual tiene este enfoque en un punto como su meta final. Por eso, eviten la constante adopción y rechazo de nombres y formas del Señor. Un solo nombre debe ser usado a lo largo de la repetición del nombre (japa) y la meditación. También tenemos que lograr la firme convicción de que todos los nombres y formas del Señor no son más que el nombre y la forma que estamos repitiendo. El nombre y la forma que han elegido no deben dar la menor sensación de disgusto o descontento. (Prema Vahini, Capítulo 64). BABA