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lunes, 7 de septiembre de 2015

Baba (Discurso Divino 19 agosto 1968)

El corazón debe anhelar Su voz, Su forma, Su flauta, Su sonrisa, Su diversión y Sus bromas. Ese es el tapas (austeridad) que resulta recompensado con Su gracia. El anhelo debe ser tan profundo que toda conciencia del cuerpo se pierda, los sentidos sean inefectivos, la mente quede inactiva, el intelecto esté inmóvil y toda idea de dualidad desaparezca. El individuo verá ante sí sólo escalón tras escalón de Ananda, los cuales lo conducen a la suprema dicha de fundirse en el Señor. La cultura de Bharath ha trazado los lineamientos para lograr esta bienaventuranza. Esta dicha es la consumación de toda la dulzura, toda la alegría y toda la satisfacción que derivan de los más elevados deseos. Sin embargo el ser humano se debate tratando de alcanzar cosas insignificantes, alegrías mezquinas y bajos deseos. Cuando ustedes busquen a Dios, no deben dejarse llevar hacia desvíos ni espejismos. El buscador de oro debe descartar el bronce y otros metales amarillos, que pueden distraerle o, a veces, incluso destruirlo. (Discurso Divino, 19 de agosto de 1968). BABA