Todo ser es una encarnación de la Divinidad. La verdadera relación humana sólo puede crecer cuando se ha reconocido esta verdad. La primera etapa es cuando ustedes reconocen «Estoy en la Luz». La siguiente es cuando saben «La Luz está en mí». Finalmente se dan cuenta de «Yo soy la Luz». «Yo» representa al amor y la luz, que denotan la Sabiduría Suprema (Jnana). Cuando el amor y la luz se unen, se ha tomado Conciencia. El camino de la devoción es más fácil que el de la sabiduría. El amor debe venir desde dentro, no ser forzado desde fuera. Cultiven el amor espontáneo. La actitud de pedir favores a Dios debe ser abandonada. El amor a Dios no debe estar basado en quid pro quo, el buscar favores a cambio de plegarias y ofrendas a Dios. Pongan su fe en Dios, y cumplan con su deber al máximo de su capacidad. Satúrense de amor, y compártanlo con todos. (Discurso Divino, 15 de septiembre de 1988). BABA