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martes, 1 de septiembre de 2015

Baba (Discurso Divino 21 de septiembre 1960)

Sus corazones deben ser como de cristal, con la luz espiritual de adentro iluminando el mundo de afuera. Los imperiosos deseos internos de interactuar con el mundo exterior deberían inclinarlos hacia el servicio, la empatía y la ayuda mutua. En la actualidad la gente estudia todo tipo de textos Védicos ininteligibles y se esfuerza leyendo comentarios y traducciones para captar su sentido. Es como si el conocimiento fuera vertido por sus gargantas; pero la poción no ingresara para suavizar sus corazones. Las verdades espirituales no deben ser expuestas para una mera exhibición pública, como en una obra de teatro, donde el actor usa el vestuario adecuado sobre el escenario pero se lo saca cuando sale del mismo. Dichas verdades se deben practicar en todo momento para lograr el Atma ananda (Bienaventuranza del Alma) que ellas genuinamente confieren. Esa bienaventuranza o felicidad se alcanza fácilmente con una disciplina cuidadosa, oportuna y regulada: no se puede lograr practicándola de a ratos y por partes. Para alcanzar el éxito deberán hacer el esfuerzo de aprender cada lección de virtud a través del estudio sistemático y la dedicación diligente. (Discurso Divino, 21 de sep. de 1960). BABA