Yama (el Señor de la Muerte) es tan omnipresente como Shiva. Yama está relacionado con el cuerpo (deha); no puede afectar al alma individual (jiva). El cuerpo es el vehículo esencial para que el alma individual comprenda su verdadera naturaleza. Sin embargo, ¿quién sabe cuándo puede convertirse en objeto de la atención de Yama, el amo del cuerpo? ¿Quién sabe cuándo este cuerpo quedará enredado en las cuerdas de Yama? El alma individual, cargada con este cuerpo fácilmente destruible, debe prestar atención a este hecho, y estar ansiosa por fundirse en Shiva. Habitualmente las personas posponen las tareas —las de ayer quedan para hoy, y las de hoy para mañana. Pero las tareas de la disciplina espiritual no son de esta naturaleza. El minuto transcurrido está más allá de su alcance; asimismo, el minuto que se aproxima tampoco es de ustedes. Sólo puede fundirse en Shiva aquella alma individual que tenga grabado en el corazón este concepto. (Prema Vahini, Capítulo 39). BABA