Aquellos que e han dedicado al Señor están llenos de amor; siempre sostienen la rectitud (dharma); hablan con la verdad; sus corazones se ablandan con la compasión; están desprovistos de maldad ; evitan el pecado; su temperamento tiene bases sólidas; pueden renunciar a todo con alegría; comen con moderación; se ocupan de hacer el bien a otros; no tienen egoísmo; no los turban las dudas. No prestan oídos a la adulación sino que están deseosos de escuchar elogios a la bondad de otros. Tienen un carácter hermoso, fuerte y santo. Los verdaderos aspirantes a la espiritualidad se esfuerzan por adquirir dichas cualidades y tienen buen carácter. Aquel que se ocupe de la repetición del nombre (japa), la penitencia (tapas) y los votos sagrados (vrata); que tenga auto- control (samyama) y disciplina (niyama) ; que tenga fe, paciencia, camaradería, bondad y gozo como así también amor puro (prema) por el Señor: esa persona Me es muy querida. (Prema Vahini, Cap. 48). BABA